En una crisis solar mi próximo movimiento es negociar con cual extremo me quedo, entregado al desequilibrio con la torpeza del animal tuerto o el hombre ciego, como narciso que se acerca al lago y lo usa de espejo, muriéndose ahogado, vuelvo a lugar del error tras considerar remediarlo, con mi sol en caída le grito a la luna que me ataje pero aquella lunática solo intensifica la gravedad del asunto. mercurio y marte hicieron un desastre, pero venus solo se ríe tras verme difunto, muerte de amor.
Como el artista frustrado que su mensaje no llego a conmover a la audiencia ni al jurado, de un color oscuro la hoja de mi atril he tintado, angustiado, alejado de mi musa no soy mas que un hombre en blanco intentando colorear algo, a penas se asoman a mi vulnerada alma me asombra que siembren sombra en sobres y que pierda siempre los colores. permanentemente a oscuras. no hay chispa que alumbre.
Abnegado, con la razón ebria y el resentimiento paliado busqué excusas para hacerte aparecer, sin embargo antes de ser abrazado por el fracaso y agredido con indiferencia severa, mi inconsciente intenta salvarme de la decepción con estos murmullos que me recuerdan que las señales ya estaban expuestas.
Experimenté con la alquimia siendo un brujo principiante, yo pensaba que era amor y tras el cruce del umbral otra vez ese camino tan espeluznante:
mi absoluta entrega a cambio de tu obsoleta ofrenda. Romántico y repleto de clichés me abandonó mi voluntad como si fuese la primera vez.
En virtud de conocer la cura potencie la enfermedad, precipitándome en contra de la emoción apareció la indecisión voraz:
"no se donde tengo que ir, ni donde tengo que estar, mientras ella duda de amar yo un mar de dudas"
"creo que eligió morirse en mi casa porque la suya no le gustaba".
Pero nos conocimos mejor en silencio que hablando:
Sos la misteriosa musa de mi transformación,
indulgente y silenciosa, compasiva, erótica.
abriste una herida en mi para perpetuarte en mi espíritu
pronto sabré como sanarla, los escorpiones se suicidan antes de ser asesinados.
ansioso de comunicarme, recorrí todos los lugares donde estuviste, y pude ponerme en tu lugar.
todavía no apareces pero te espero, en vano, pero lo hago.
el efecto post-despedida es no saber si odiar o apreciar el tiempo compartido, la lejanía apaga mi entusiasmo por quererte, no se si te idealice o estuviste mas allá, pero lo que importa es el aquí y el ahora y mucho no te ha importado trascender en mi mundo por voluntad propia, te deseo lo que te merezcas.