y anacondas apretando mis extremidades.
En esa situación no hay nada más sabio que integrar la crisis, escardar las bacterias que pudren tu esencia del manantial del espíritu.
El sufrimiento es la prolongación artificial del dolor natural. Uno es esencial para contrastar la propia verdad interna. El otro es un engaño del cerebro débil que no supo resiliar.
La verdad se asoma cuando se contrastan extremos, hay que permanecer atentos, monitorear el contexto, tenemos que aprender a aprender, aprender a enseñar, enseñar a aprender y enseñar a enseñar.
Simples palabras pero conceptos complejos cómo todo lo realmente valioso.
Mis manos del castigo reeducadas para la nutrición.
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