Valle quimérico de sangre, un lugar poco transitado.
En el, se alberga el dolor y el placer, que son solo extremos del humano:
Reflejos del vulgo existencial, negros y blancos, cuando salpica la luz, existen más colores.
La ansiedad del aire hace palpitar las hojas, adoloridas por una percepción llana.
El único evento apoteótico del que quiero ser testigo es el de ver florecer mi marchita existencia con mi propia agua.
lejano a lo ajeno y más cerca de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario