En la turbia invocación,
La culebra de la muerte
Amamanta.
En el desierto lívido,
Florecen crisantemos.
Pies turbulentos huyen
Del hambre y la sed,
Confundiendo lo trivial
Con lo fundamental.
Pianos sin acordes mayores
Acompañan el desamparo
Emulando la melancolía.
Siniestros morbos bajo mi tutela,
De fondo ruido de llanto en primera persona
Y la óptica ajena que desconoce la sombra
Mis expectativas son oxímorons
Y como siempre, la nieve quema.
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